Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


De vez en cuando cae bien suicidarse

>> lunes, 19 de marzo de 2012

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Rodolfo tiene 23 años y es un poeta frustrado. Toda su vida la ha dedicado a cosechar metáforas y lo único que ha logrado es un cultivo de infortunio. Pobre muchacho, nunca creyó que marzo, el mes que evoca a la mujer en todas sus presentaciones, lo llevara a pensar en una fémina así como se mira un arma o se pone una mano sobre una parrilla. Él nunca sospechó que enamorarse era vivir en angustia constante en una ficción inverosímil y cotidiana. Tan solo imaginarse un revolver de la altura de un conejo andando a cachazos descabezando a los desencantados es su única ilusión de poeta con pelotas de icopor.

1 comentarios:

Belén miércoles, marzo 21, 2012  

El amor es una cosa rara... se sufre, se es feliz... vaya cosa!

Besicos

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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