Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Los gregarios

>> sábado, 31 de julio de 2010

Andan, ahora más que nunca, preocupados por habitar la ciudad y sus múltiples distracciones para pasar en vela la noche. Se hacen viejos y no quieren asimilar que ya pasaron de moda. Sentados en la sala de la casa de uno de ellos se niegan a renunciar al ron, los cigarrillos, la música y la marihuana. Hablan sobre películas que han visto, sobre fiestas en las que cada vez se cansan más rápido, sobre mujeres en común que tergiversan y desvirtúan sin mesura, pero de las que no pueden alejarse. No les gusta admitir entre ellos que les gusta más estar ante ellos que entre ellas. Necesitan recordar, con menos agilidad, los días de corto circuito de cuando creían que podían hacerlo todo. Las mujeres de sus íntimos son como sus rivales. Parecen, a veces, señoras que toman aromática en una tarde de verano y hablan del prójimo con la morbosidad placentera que sienten los tristes sin época.

Borrachos marchan, cada uno, a su casa. Ya trabajan, leen menos, escriben con formulas y estructuras predeterminadas y buscan un rincón para fugarse definitivamente a ninguna parte

3 comentarios:

FER! sábado, julio 31, 2010  

Es una tendencia!!! El instinto gregario del que habla Lebon está demasiado vivo. Algo parecido dice mi vecina: "Dios los cría, y el viento los amontona"!

Saludos, colega.

FER!

lasombradeaquiles domingo, agosto 01, 2010  

y fatigados ya de hablar... entonces hablan y hablan más, como si por medio de la voz espantaran la soledad. Gregarios o "lechuguines" (jejeje) se asedian entre ellos simulando camaradería. Qué buena puntada Camilo.
P.

M. martes, agosto 03, 2010  

no es antónimo de gregario (también se junta), pero el "hombre solo" puede llegar a extremos más lamentables. no digo que lo que escribes sea lamentable. hombre solo: tiene un blog para comunicarse con los amigos, con los que no encuentra de qué hablar cuando se los encuentra, salvo que estos le permitan hacer laaargos monólogos sobre su sexualidad o la sexualidad de x persona... también puede hacer su monólogo sobre otras cuestiones, sin mucho interés de polemizar. y tiene otras costumbres, pero son tan tristes...

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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