Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El motociclista negro

>> jueves, 9 de octubre de 2008



Desde hace unos meses en el municipio de Girardota vienen sucediendo una serie de atracos, la mayoría con armas blancas. Los atracos se han realizado altas horas de la noche, a eso de la una o las dos de la mañana. Los ladrones esperan a las victimas a las afueras del pueblo o en las calles solitarias.

En el comando de policía las denuncias son pocas. La gente no está denunciando, ya sea por miedo a represarías o por incredulidad de la ley.

No se sabe exactamente cuantos atracos se han realizado en el municipio en estos últimos meses. Pero, gracias a los testimonios de algunos habitantes se puede contabilizar unos siete.

Al dueño del bar, Burdeos (Ubicado en la calle La Santana), conocido como Gustavo Baco, en la cancha del Aurelio, le dieron escopolamina y le robaron el celular y el efectivo.

En Gato Negro, un café Internet y alquiler de películas, se llevaron una pantalla de computador, a plena luz del día. Los ladrones llegaron al negocio y rociaron espray con escopolamina a la muchacha que atendía.

Después a un trabajador de Enka de Colombia, a unas dos cuadras de su casa, por EPM, le robaron 250 mil pesos. El atracador llegó en una motocicleta y sacó un revolver.

A un mesero de un bar, Debluss, en el barrio Naranjal, a eso de las dos de la mañana, le robraron. El mesero iba con una amiga. Dos individuos enmascarados salieron con navajas. Los amenazaron. Se llevaron cincuenta mil pesos y los papeles. Además apuñalaron al mesero en la planta de la mano.

A una empleada de una pizzería, que vive por el Barrio Aurelio, a unas dos cuadras de su lugar de trabajo, le salieron dos hombres en una motocicleta y le robaron veinte mil pesos y el celular.

Al frente a Inverlagos a una mujer le robaron la moto. Dos hombres en otra moto le obstruyeron el camino. La amenazaron con un revolver y se fueron con la moto.

A un mesero de Rancho Alegre (negocio que queda en la autopista Girardota-Medellín, al frente de Friko), en el parque de Girardota le robaron el celular. Una mujer le pidió unos minutos. Cuando tuvo el celular en la mano, otro individuo salió con una navaja y le dijo al mesero que suerte, había perdido el celular.

El motociclista negro

Últimamente, a altas horas de la noche se ha visto en tres ocasiones a un motociclista, vestido de negro, patrullando las calles del municipio.

La primera vez apreció como un enviado de Dios, por detrás del cementerio.

“Iba con mi perro Pastor cuando un hombre vestido de negro, en una moto negra, con casco negro paró. Pensé que me iba a atracar. Me dijo que tenía una misión. Me habló de Dios y me bendijo. Luego como si nada, salió en su moto y se fue”, afirma Sergio Alejandro Henao, funcionario de la biblioteca municipal Jacinto Benavente.

Luego lo vieron, ya no bendiciendo a los transeúntes sino defendiéndolos de los ladrones que últimamente abundan en el municipio de Girardota.

“Recuerdo que estaba en un bar con mi novia. Cosa que hacemos todos los fines de semana. La llevé a su casa. De vuelta a la mía me salieron dos individuos. Estaban enmascarados. Sacaron navajas. Me amenazaron. Eran como las dos de la mañana. Estaba cerca del barrio Guayacanes. Cuando apareció un motociclista vestido de negro. Paró en frente de nosotros. Creí que venía con los atracadores. Pero, sorprendentemente, se bajó de la moto, sacó un revolver. Le apuntó a uno de los enmascarados, les dijo que era la última oportunidad que les daba. Que si los volvía a ver en esas, no tendría piedad. Uno de los enmascarados intentó apuñalarlo. El motociclista brincó. Esquivó el golpe, pero contraatacó con un cachazo del revolver. Golpeó al enmascarado en la cabeza. Ambos huyeron. Luego volvió a la moto y se fue”, declara Luciano Restrepo. (Su nombre fue cambiado)

Nadie sabe de la existencia del motociclista. Sus apariciones son un misterio. Parece un superhéroe, un personaje de ciencia ficción que se ha tomado la justicia por sus manos.

“No sé que pensar. Esto parece una película. Vea, estaba en la casa de una tía, en Girardota la Nueva. Me quedé hasta la una de la mañana. Me despedí. Vivo por el barrio Caballo Blanco. Más abajo de Comfama, en la curva, me salió un muchacho con una navaja. Me quitó el celular y cuarenta mil pesos. El muchacho salió corriendo de Comfama para arriba. Me quedé quieta, con ganas de llorar, inmóvil. A los cinco minutos apareció un motociclista todo de negro. Frenó junto a mí. Me dijo que si el celular y la plata me pertenecían. Dije sí. Me entregó las pertenencias. Luego se marchó en su moto”, recuerda Maruja. (Su nombre fue cambiado).

Esas han sido las tres apariciones del motociclista negro. Algunos dicen haberlo visto, pero sin certeza. Nada se sabe de su procedencia. Solo aparece a altas horas de la noche, en su moto, buscando atracadores, realizando misiones divinas, como un justiciero, un Quijote en motocicleta, un centella contemporáneo, sin revelar su identidad, en completo misterio.

4 comentarios:

Anónimo,  jueves, octubre 09, 2008  

Vea pues, hasta superheroe nos salio en el pueblo. ¿como lo van a llamar? la prensa siempre es la que bautiza a estos personjes...

SEBAS.

Anónimo,  jueves, octubre 09, 2008  

Que alegria!!!!!. Es muy triste ver como el pais (y el pueblito)se llenan de delicuentes y nadie hace nada. Lastimosamente estamos en un lugar donde se necesita gente como el individuo de esta motocicleta, que le recuerden a estos bandalos que hay que respetar lo ajeno y a los demás. El problema es que en Colombia. si no es con una amenaza, los individuos no se comportan como debería ser el comportamiento de alguien que vive en sociedad. Ojala que las autoridades pongan mano en este asunto de delicuentes, para que el pueblo no se vea en la lastimosa necesidad de un baño de sangre, haber si las personas que piensan en delinquir cogen escarmiento!!!

Sergio Alejandro Henao viernes, octubre 10, 2008  

Bueno, y por qué el señor periodista cambia los nombres para proteger la identidad de las victimas, y mi nombre si lo divulga? y con pelos y señales y todo. !donde esta la sensura en este pais!

¡Exijo justicia o encapuchados virtuales!

el perdido viernes, octubre 10, 2008  

Mi sergio, lo que pasa es que usted a diferencia de las otras fuentes es poeta y a los poetas se les perdona todo.

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