Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El mito del tiempo

>> domingo, 3 de febrero de 2008

Cada cosa que pasa, cada evento importante que nos marca en algún momento de la vida, es el mismo evento que se repite invariablemente.

El hoy es un presente. Solo presente. Toda cronología es un estarse sucediendo.

Se tiene la manía de estarse explicando el origen de las cosas, por eso, es que les atribuimos pasado, presente y futuro. Pero eso no es más que una debilidad de vacío, un miedo al abismo, un soporte conceptual que nos ata, nos separa de la naturaleza, nos hace concientes del deterioro. El cuerpo no es más que un soplo, un parpadeo constante, un punto.

Queremos darle estructura a los sentidos. Y por ello es que nos volvemos adictos a las sensaciones. Programamos el azar. Nos dormimos contentos porque tenemos la certeza de que mañana también habrá horas, las mismas del hoy y del ayer. Queremos creer que las dos de la tarde sí son las dos de la tarde. ¿Quién sabe? Las dos de la tarde bien podría ser otra cosa, una ráfaga de viento que se escucha pero que no se mueve.

Aún no sabemos si una cosa envejezca o la vejez es un mero efecto óptico, una justificación humana, una maldición cultural. Pero, si el tiempo es un invento humano, no cabría decir que un árbol envejezca. Tal vez si envejezca pero para la lógica del hombre, lo que no se sabe es si es lo mismo para el árbol o para cualquier otra forma de vida.

En fin, lo que se sospecha es que el tiempo es un pretexto para sentirnos. Nos programamos por miedo a pensar que somos otra cosa, como una mancha de aire, un reflejo de reflejos, un fantasma de fantasmas.

A veces imagino que no envejezco, que no he nacido, que no soy el producto de una serie de eventos que me afirman. Tal vez sea todo al mismo tiempo. Quizás, por razones de la razón, por la medida de los recuerdos, por la idea de un pasado es que creo que hay un ciclo, un proceso de materia, una vida y pienso que las cosas transcurren.

Pero, la relatividad, la consecuencia, la reacción, los relojes, los recuerdos, el ayer, el mañana, la muerte, no son más que mitos culturales y científicos. Medida de sucesos. Medida de medidas.

No sé si esto que escribo lo empiezo a escribir, lo leo después de escribirlo, lo pienso para escribirlo, lo termino de escribir. Más bien lo es todo al mismo tiempo, lo escribo mientras lo pienso y lo leo y lo termino de escribir sin haberlo empezado o quizás nunca lo escribí.

Y sí es así con cada cosa, con cada recuerdo, con cada deseo, con cada imagen ¿Habrá unidad del hecho? ¿Existirá una cronología que mida cada uno de mis actos?

2 comentarios:

cesarín miércoles, febrero 06, 2008  

cami, yo no se si es que está fumando mucha yerba o si está leyendo a freud o a lo mejor hasta un libro de física tendrá por ahí encaletado. el caso es que ese texto es demasiado no usted. muy muy bueno, pero sin crespos.

Anónimo,  miércoles, febrero 06, 2008  

Apenas me están creciendo los crespor. Además hay que restarle el pelo que se me ha caido. cada día la seriedad es a otro precio. claro que sigo viendo mujeres, y mujeres y más mujeres en las sombras de los árboles. Estoy enfermo de no estarlo. En fin, no sé, creo que la seriedd, por estos días, me ha mordido un testículo.
Att: Camilo

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP