Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El don Juan Agripado

>> sábado, 5 de enero de 2008

Hay varios tipos de don Juan, o como se le suele llamar a los grandes conquistadores, pero hablaré de tres, para mí, que los representé en algún momento de mi vida, creo, los más representativos. El que conozca a otros bien puede decirlo y utilizar los comentarios de este blog que para algo deben servir.
En primera instancia, el que más padecí en mi adolescencia y el más común, es el don Juan lengua rellena.
Éste siempre está cortejando y hablando. En la calle, en las cantinas, en las disco, en los supermercados siempre está piropiando. Claro, los piropos son poco confiables. Dice por ejemplo: Hola reinita, chao biscocho, sí como camina cocina me engordo en un mes...
Es un hombre exagerada y apresuradamente atento. Lo gobierna el instinto. Por ello es capaz de idolatrar hasta la incoherencia y decir que por una mujer es capaz de subir a la luna en bicicleta o atravesar el Nilo en chalupa. Pero cuando logra su cometido, llevarse a la cama a su victima y ésta, enamorada, ilusionada le pide que vaya a su casa porque se siente sola, él, el don Juan lengua rellena, dice que no puede porque esta lloviznando.
El don Juan lengua rellena está siempre solo así tenga mujer e hijos. Por su afán de fornicar no tiene tiempo de aceptar su mujer interna, la que compagina con la parte masculina de la mujer que busca. Quizás por ello llega a los 50 más solo y ansioso que antes, porque por tocar se olvidó de conversar y escuchar.
Luego, a mis 20, en mis primeros meses universitarios, pasé de ser el don Juan lengua rellena a ser el don Juan contraportada. Éste tipo de don Juan cree que la mujer se conquista con datos bibliográficos o enciclopédicos. Y de un momento a otro, fuera de contexto, como si su aporte fuera revelador y profético, dice así porque sí, como si lo que dijera fuera un afrodisíaco, cosas como esta: nena, sabias que a parte de la mujer la hiena es el único mamífero que tiene clítoris. Luego del aporte se queda callado, mirando las nubes, como si mirar las nubes en vez de dolor de cuello le diera estatus e inteligencia.
El don Juan contraportada concibe a la mujer como si fuera un estante para libros en el cual amontonar sus curiosidades. Pero este don Juan no es más que eso, datos curiosos. Poco ha pensado sobre si mismo. Lo prueba el hecho de que busque en citas de otros tipos explicación a sus actos. No está en capacidad de afrontar sus propios problemas. Su error es creer que las cosas se comportan de forma lógica y razonable y que se pueden clasificar. Él cree que las mujeres como las gallinas se pueden clasificar por raza, plumaje y cacaraqueo. Pero si la mujer fuera una cosa descifrable y se clasificara como se clasifican los animales en animal planet según su comportamiento, sería otra cosa distinta e impensable desde la complejidad del asombro, metáfora del amor.
Luego fui el don Juan paquete de papitas. Fui solo empaque. Este don Juan se aprende uno que otro poema, el más popular de los poetas populares. Entre su derrotero entran los versos más conocidos de poetas como Neruda, Benedetti, Gonzalo Rojas, Jaime Sabines... Entonces ve una mujer sentada, fumando un cigarrillo, sola. Cree que ella lo está esperando y que al verlo y escucharlo se lanzará a sus brazos prendidamente cautivada. Él se sienta al lado de la mujer y sin saludarla abre la boca y deja salir el poema: Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos... Puedo escribirte los versos más tristes esta noche... Juro que esta mujer me esta partiendo los sesos porque entra y sale como una bala loca... Debí encontrarte diez años antes o después, pero te encontré hoy, justo a tiempo...
Este don Juan no está enamorado de la mujer que corteja sino de todas las mujeres posibles al cortejo. Es solo empaque. Apenas es un boceto de poeta que ni merece incluirse como caramelo en un álbum de chocolatinas. Aún no sabe de los abismos que generan la literatura. Si se le indaga, sí se ve más allá del empaque, se descubre, con tristeza, que está inflado de aire. Por dentro está vació. Más fácil se explota que admitir su carencia. Es más feo que honrado. Sabe que es frágil al dolor. Siempre está huyendo. Por ello se vuelve experto en mandar carticas y recitar poemas a varias mujeres a la vez. Porque si una de ellas le para bolas, lamentaría, a partir de ese momento, no cortejar a otras mujeres. Lo más seguro es que huya porque no está preparado para tener algo serio.
En fin, fui eso y más. Ahora soy el anti don Juan. Un fracaso andante. Me tengo miedo, sobretodo cuando estoy ebrio. Sé que así lo evite, mi naturaleza me traiciona y vuelvo al cortejo. Sé que esa búsqueda desenfrenada es distraerse del amor. No hay que perfumarse, exhibirse y hablar tanto. El amor no es una gripa contagiosa que se busca porque en esa apresurada búsqueda lo que se hace es que no se deja encontrar. No hay que planear métodos de conquista. Hay que saber errar, sufrir y estar solo. Mi gran problema.

1 comentarios:

cesarín jueves, enero 10, 2008  

pobre cami, ya no encuentra la manera de conquistar y pone un blog, a ver a cual atolondrada se le enreda la pata. viejo cami, mucha suerte, ojala caigan muchas.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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