Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El hombre es un televisor de plasma

>> domingo, 11 de octubre de 2009

“Después del coito el hombre es animal triste” Fernando González

El hombre es una estrella fugaz que alumbra cuando las cosas no van a su ritmo. Me explico. Cuando una mujer es inabordable, el hombre siempre está disponible. Incluso, en el pre-coito, la mujer puede pedir la escritura de la casa y el hombre la firma. Por su objetivo no piensa, es carcasa, como un televisor de moda.

El televisor es de plasma, de imagen nítida y sonido casi real. El hombre es pasión, se peina con gomina y utiliza una voz pausada y atenta, casi real. Lo que delata a un hombre atento es la erección.

El televisor por si solo no sirve. Necesita de una antena para captar la señal satelital. Así llega la imagen al televisor y éste demuestra su calidad y su poder para domesticar amas de casa. El hombre sin pasión es como un televisor sin antena. No funciona. Pero cuando alza su falo, que funciona como antena, el hombre capta las imágenes nítidas del satélite interepiernaje o interescote. La penetración es un trofeo viril. El afán de hacer nítido el deseo obliga al hombre a demostrar su habilidad para mentir y envolver mujeres atolondradas.

El hombre como la televisión convence a través de la imagen. Vende el sueño de estabilidad. Las mujeres que se entregan al televisor dan rating, el sueldo de los actores y todo lo que se mueve al otro lado de la pantalla. Las mujeres que se entregan al hombre dan cuerpo, la entrepierna codiciada, el sueldo de meseros y todos los beneficiados por el impulso del cortejo.

Cuando es saciado el instinto el hombre necesita otro satélite para que la antena funcione. Cuando no funciona la antena no llega la señal satelital y sin señal el televisor no funciona. La imagen se torna ruido, borrosa, como llovizna. Es cuando el hombre es un animal triste que mira por la ventana sin ver.

1 comentarios:

FER! domingo, octubre 11, 2009  

Wow... Que cachetazo, hermano!
jejeje... Pero es verdad, somos televisores... y eso nos encanta. Muy buena metáfora... y el final me dejó con un sabor amargo en la boca, algo que no muy seguido me sucede! Muy buen escrito, me encantó leerte.

Saludos, colega!

FER!

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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