Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La ciudad de la indiferencia

>> miércoles, 25 de julio de 2007


Medellín no tiene parques públicos ni zonas verdes que los respalde. Todos los parques son un tributo al concreto. Para subirse en un árbol hay que dibujarlo con crayolas en el concreto y pararse sobre él. Esos parques están diseñados para que la gente llegue a ellos y continúen con la presión vivida en sus casas.

No es sorprendente que muchas mujeres en estos sitios se les escuche cantar pedazos de canciones de un comercial de detergente. La arquitectura de estos parques esta hecha para que las amas de casa no olviden las canciones de Fab o Lavomatic, para que los hombres suden y piensen en las modelos de cerveza Águila.

Estos parques son la enajenación de la civilización y mientras esta gente no se pregunte por ellos mismos el sistema es una rueda engrasada que gira a la perfección.

Así es Medellín, la ciudad en que se lee, según las campañas publicitarias. La ciudad futuro, la ciudad civilizada, la ciudad sur. Pero Medellín es una farsa. Medellín es la ciudad de la indiferencia, un juego de intereses políticos, una ciudad visitada en lugares estratégicos para proyectar una imagen equivocada, una ciudad invadida por el progreso y la prisa, la ciudad de la moda de desconocer al otro, la ciudad de los envases de cerveza vacíos, la ciudad de robots con corbata.

Era más Medellín cuando era la capital del sicariato, cuando Pablo Escobar era el Mesías, el Jesucristo que convertía el agua en Wisky y multiplicaba la cocaína.

Medellín ahora es una sonrisa plástica llena de prótesis. Los académicos se jactan de que a Santo Domingo subieron los reyes de España, y que Medellín fue la cuidad cede para el congreso de la lengua. Cuando aquí ni los indigentes saben hablar para atracar. La Medellín de los parques y la zona verde es ya más recuerdo. Arquitectura de postal.

4 comentarios:

mandala lunes, julio 30, 2007  

Su medellín es mi medellín, puedo afirmar que sentimos una suerte de sensaciones reciprocas hacia nuestra villa... quizá yo lo vivia y usted lo observe, la tierra donde el orgullo nace a borbotones de esos mismos árbeles dibujados... pero hay que reconocer que las moscas también se senten orgullosas en la mierda... y acaso ¿no es eso lo que le sucede a nuestros paisaanos embusteros?...

Anónimo,  jueves, agosto 02, 2007  

parce.. buenisimo el articulo. Textos muy suscintos, agradables y sin resentimientos de poeta maldito que desembarco a la epoca equivocada. Criterio similar al hombre: no veo nada postizo, virtud del humano que es limpio, santo con ascendencia a la pureza. Mas que un observador, veo un participante, un doliente de la tierra extinta.

katherin,  miércoles, agosto 08, 2007  

Muy bien logrado el texto,con este tipo de articulos la gente observadora pero despistada cae en cuenta de la realidad ilusoria en la que vive, de que cuando se propaga un mensaje publicitario por "canales regionales" (caso telefajardo)y su "Medellin la mas educada" solo se desea disfrazar una verdad que a los ojos de cualquier persona es mas que obvia, tratan de hacernos un lavado cerebral; en el que perdamos nuestra memoria y se ennublezcan nuestros criterios para juzgar la farsa de ciudad en la que vivimos,esta es medellin pa` delante y sin reversa...Gracias a dios todavia quedan personas obstinadas que por lo menos opinando siembren la duda.

carlos andres sábado, agosto 11, 2007  

parce, pilas con la ortografia. "cede" como usted lo debe saber, se escribe S de sinceridad. lo dem�s, sin excederme en chachara, es literatura, no mentiras, est� lo suficientemente critico; muy propicio para desletargar la infundada opini�n que ni publica es, esta medellin tan medellinenese.

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