Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Los gregarios

>> sábado, 12 de noviembre de 2016



Andan preocupados por habitar la ciudad. Se hacen viejos y no quieren aceptar que ya pasaron de moda. Se niegan a renunciar al ron, los cigarrillos, la música y la marihuana. Hablan sobre películas proyectadas en el recuerdo, sobre fiestas de las que se cansan rápido, sobre mujeres que nunca han visto. Necesitan inventar historias que coincidan con los recuerdos de aquellos días joviales cuando creían que podían hacerlo todo. Se sientan en los bares a ver pasar transeúntes porque sus amigos se casaron o emigraron. Vuelven, en la madrugada, a la soledad de sus cuartos y cansados se resignan a cerrar los ojos dispuestos a despertarse religiosamente para acudir a sus trabajos.

3 comentarios:

Demian sábado, noviembre 12, 2016  

Solitarios... O personas que no han encotrado donde habitar. Buen escrito

la MaLquEridA domingo, noviembre 13, 2016  

Fantasmas de fantasmas son.

Juan Camilo lunes, noviembre 14, 2016  

Demian
Sí, solitarios, esa es una buena definición. Gracias por tus palabras

La Malquerida
Es decir, una cadena de fantasmas. Un abrazo

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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