Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Tiro al blanco

>> martes, 16 de junio de 2015



La flecha que atravesó el corazón de Juan no fue lanzada por su enemigo, sino por su hijastro o mejor dicho, el hijo del hombre que Juan odiaba.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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