Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La visión del rey

>> viernes, 13 de marzo de 2015



A los aposentos del rey llegaron los guardias con un campesino revoltoso. El rey miró al andrajoso de pies a cabeza y le dijo:

-Todo lo que intentaste hoy se termina. Con un leve movimiento de dedo puedo terminar con tu existencia. Mi poder aplasta tu insolencia. Antes de morir te concedo la posibilidad de arrepentirse y quizás, solo quizás, puedas vivir en cautiverio.
-Señor no me arrepiento de nada. No estoy aquí por accidente. Esto es solo el inicio. Le dije a todas las personas que sufren por sus injusticias que no inclinaría mi mirada ni mi determinación de vivir libre ante los abusos del rey. Un rey con el corazón tan duro que solo puede ser tocado por la punta de una espada. Todos sabrán que tan solo murió un hombre que le dijo "no" al rey, pero la idea de libertad vive. 

El rey furibundo ordena que golpeen al campesino que no inclina la mirada. Ante su rebeldía ordena colgarlo delante de todos para que escarmienten. 
El campesino muere y en sus ojos, en la retina, el rey se ve en su trono con una espada incrustada en el pecho y empieza a sentir que le falta la respiración.

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