Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Andamiaje

>> martes, 12 de febrero de 2013


Sales de casa sin un As bajo el brazo. Crees ingenuamente que tu idea de amor te servirá de chaleco antibalas cuando es tu ingenuidad la que te hace fuerte, la que te protege del punto de vista que no sostuviste cuando te quedaste inmerso en una discusión sin sentido. 
Sales de casa sin un As bajo el brazo dispuesto a estar solo porque hay días en los que ni te gusta tu propia sombra. Entonces buscas un lugar tranquilo, lejos de todo, donde puedas sumergirte en tu silencio en busca del duende fantástico que puede, si te descuidas, romperte el cuello de sobresalto. Pero es ese duende quién te hace único, instante, átomo y unidad. 
Sales de casa ni triste ni alegre con la ridícula idea de que el amor, en nombre del amor expanda el corazón hasta el horizonte. Respiras porque esa ridiculez te alegra porque eres ridículo y eso nadie lo puede remediar. Además, sabes que en casa, de vuelta, alguien te espera con una copa de vino tinto y con un As bajo un te quiero.

5 comentarios:

shantal miércoles, febrero 13, 2013  

Hay días en que necesitas estar solo par apoder hallarte a ti mismo,mas sabes que despues de este parentecis hay alguien que te espera y eso consuela,un buen relato amigo,un abrazo

Cristina miércoles, febrero 13, 2013  

Meditar en soledad es necesario para el alma... pero siempre regresando a los brazos de un te quiero.
Bello pensamiento, te dejo un fuerte abrazo, bonita jornada.

Belén Rodríguez Cano viernes, febrero 15, 2013  

Ay!. qué tierno me ha resultado el final...
Yo que creía que se trataba de alguien descorazonado y tan sólo necesitaba un ratito para pensar en sus cosas.

Un abrazo.

Verónica C. viernes, febrero 15, 2013  

El amor, el nombre del amor por si solo nada expande.
Pero si se ha instalado, sobra el as.

Saludos

Juan Camilo sábado, febrero 16, 2013  

Shantal
A veces para estar solo no hay que llegar hasta la desgarradura. La vida está llena de giros y encuentros que así como lo tarjan a uno también lo reconfortan.

Cristina
Lo mejor de dormir es una cama en la que uno pueda descansar. De ese mismo modo, lo mejor de la compañía es poderse recetar un poco de soledad, en dosis pequeñas y controladas.

Belén
Hay cosas en la que uno cree que resultan ser otra cosa. Casi siempre es así. Un abrazo.

Verónica
El amor instalado sin As, a veces, puede ser un juego de uno solo. Pero un secreto no revelado es como un cuarto oculto en una casa. El cuarto, así no tenga nada, le da misterio y valor a la toda la casa. Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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