Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Confección de un patán

>> domingo, 7 de marzo de 2010

No me gustas porque soy vanidoso y solo escucho cuando me halagan y los halagos serían otra cosa contigo. Me cuadricula la estética. Soy ciego por culpa de la belleza. Confieso esto porque no tengo nada contra ti. Me agrada tu conversación, tu disposición a la entrega, tus ganas de mí, tus coqueteos suspensivos. Pero, para que no haya mal entendido, el problema es que no eres flaca ni tetona.

Te entiendo. Estoy de tu bando. También odio mi sed de ojo, mi puta manía de enamorarme de lo que veo y desear un cuerpo diferente cada tarde después de que las mujeres salen uniformadas del trabajo.

Ya que sabes lo que siento, te digo otra cosa. Me preocupa no saber mirar piel adentro. Sé que piel adentro ninguna mujer se te compara. Pero me interesa más la piel.

Tal vez me quede solo. Tal vez mi castigo sea ver y no conseguir lo que veo. Tal vez el amor, daga clavada en el pecho, se quede daga en el pecho. Tal vez no ame porque me decepciono muy fácil. Tal vez mi mal sana actitud… tal vez… lo supongo… tal vez… signifique… tal vez… que no te guste.


1 comentarios:

Caín jueves, marzo 11, 2010  

Hombre,este tipo de textos son los textos tuyos que me causan el mas hermoso de los asombros.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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