Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La ventana

>> sábado, 23 de enero de 2010

Ante la ventana maldigo tu nombre
porque no puedo alzar la bocina del teléfono
e invitarte a mi lecho.

Hacer las ganas de ti posibles.
Quedarnos desnudos
esta madrugada de verano.
Mirarte a los ojos de cerca.

Pero no,
no estas,
no estarás.
No habrá lecho
ni madrugada ni labios.
Solo esta ventana con un pedazo de cielo.
En el cielo suelto mis señales.
Escribo con nube la palabra milagro.
Todo es posible.

Pero maldigo tu nombre.
Tu puto nombre.
Me falta putamente.

3 comentarios:

Nada mas importa domingo, enero 24, 2010  

Es feo necesitar tanto a alguien...
Contradictorio en realidad...


Besos!

programador holográfico. domingo, enero 24, 2010  

Y putamente Amén!!!
tú puto nombre
linaje de puta
a las virgenes qe ya dejaron de sangrar
se les sigue escribiendo poemas.

*CeLaiNa* sábado, febrero 06, 2010  

Muchas veces necesitamos un nombre, una mano, una caricia,unos labios, un beso, un cuerpo... Y la mayoría de esas veces, tenemos a nuestro alcance todos los nombres, manos, caricias, labios, besos y cuerpos, menos el que realmente necesitamos!

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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