Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Era cierto cuando te dije que no te iba a tocar

>> lunes, 18 de enero de 2010

Asumí el adiós. No tuve miedo a perderla. Sabía que yo era más importante que lo que sentía. Se fue. Volví a casa. Esa tarde no dormí. Me hacía falta pero no quería demostrarle que la extrañaba. Escribí su nombre en un papelito y lo enterré en la huerta casera para arrancarme el deseo y no anhelarla.

Luego me llamó y hablamos. Quedamos en vernos. Me dijo que yo nunca había intentado darle un beso. Que mi problema era decir las cosas. Dejarle todo a las palabras. Que la tenía endiosada. Que ella era una mujer que quería acción. Agradecía el cortejo pero faltaba riesgo. Intenté besarla. Ella retrocedió. Me dijo que ese era mi gran problema. Esperaba a que me dijeran las cosas para poderlas hacer. Necesitaba plastilina para llegar a ella. Me sentí de 14 años. Le dije que no la iba a tocar. Que no tenía miedo a quedarme solo. Que la quería pero podía prescindir de ella. Que el problema de ella era la prisa. Querer controlarlo todo. Manipular al hombre. Temía enamorarse porque perdía la estabilidad laboral. Y si no la había besado era porque ella me importaba más que los besos. Que sí, estaba dispuesto a penetrarla, a chuparle la pasión. Pero sino encontraba el momento indicado no iba a forzar las cosas. Ella me dijo que los dos queríamos pero no coincidíamos. Acepté.

Nos abrazamos. Ella me dijo que se había sentido bien a mi lado. Yo le dije que ya no quería nada con ella. Ella sonrió y afirmó que sería su futuro novio en tres años. Sonreí. Me sentí más lento de lo normal. Caminamos. Al despedirnos ella intentó besarme. Le dije no y le di un beso en la mejilla. Tenía que demostrarle que así me gustara podía decirle no a sus labios de helado de chocolate derretido. Ella me abrazó. Me dijo adiós. Le dije que la quería mucho. Ella me dijo también. Pero sabíamos que ninguno iba a buscar el otro. Que la oportunidad había pasado de largo.

4 comentarios:

Alexa del Coral martes, enero 19, 2010  

...muy bueno, es decir, muy ...bueno. Escribir es vivir el doble.

Djuna martes, enero 19, 2010  

de largo, como los trenes que estan a punto de fundirse en el instante.

Nada mas importa martes, enero 19, 2010  

Me encanto el escrito.
Asumir un adios es siempre, causa de una inmensa tristeza y de un interminable pensar...


Te sigo!

Me gustaria muchisimo que pases por mi espacio y hojees mis letras!

Besos!

*CeLaiNa* sábado, febrero 06, 2010  

¿Cómo aceptar que las oportunidades pasan de largo?

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP