Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La satisfacción es Dios 365 veces al día

>> domingo, 27 de diciembre de 2009

Este año creí en un amor que no funcionó y me llevó a lugares fríos donde mi nombre fue solo fonema. Pero conocí una mujer eléctrica para el corazón. Mujer que no quiere saber nada de mí porque asumió la parte monetaria de la aventura y yo el agradecimiento. Con agradecimiento no se pude cubrir las deudas en los bancos.

Este año volví a la infancia. Lo sé porque se me ve la salud desde que encontré las ranas que siempre estuvieron camino a casa. Las ranas y los grillos. Las ranas y Dios.
Este año estuve exilado por voluntad propia, escribí poesía con hambre, abracé a mi madre y a mi hermana, entendí que el amigo es el que está con uno como uno con uno mismo.

Este año encontré a Dios sin religiones prestadas: Yo era el templo. Dios siempre me había sucedido pero no me había dado cuenta. Dios es respirar de nuevo para atreverse a ser propio. Dios es el verso garabateado en un cuaderno El Cid de 100 hojas. Dios y las ranas. Dios y los amigos.

Dios es el cigarrillo Piel Roja sin filtro acompañado con un trago de cerveza Club Colombia. Dios es el batallón de pájaros que celebran el día al otro lado de la ventana.

Dios es la erección dolorosa, es decir, Bibiana, Sandy, Juliana, Diana, Luciana, Jimena, María Teresa. Dios también son las mujeres que me rechazaron porque las asustó el amor. Pero a veces recuerdan mis locuras y se estremecen sin sospechar que sus nombres están incluidos en un índice onomástico de besos quebrados en los labios.

Dios es la luz de las lámparas camino a casa, el arroyo que me enseña a no pensar, el gallo que arrastra el día y le sirve de escorzo al alba.

Dios es un beso con perfume, un suspiro 365 veces al día, un apretón de mano, un dulce de naranja, un domingo en bermudas a las tres de la tarde.

Dios es morir día a día la vida intensamente. Dios es otro año que empieza, que no es otro, porque Dios es siempre hoy y nosotros un recuerdo de paso. Dios es la eternidad un miércoles a las 2:30 am. Dios es la barba que crece. Dios es el sombrero que luzco. Dios es mi cumpleaños número 27. Dios es vivir, vivir, vivirvivirvivirvivir…

4 comentarios:

programador holográfico. martes, diciembre 29, 2009  

si ve, Dios siempre ha existido, en nuestra adolecencia pensabamos qe no, tal vez por qe no teniamos la capacidad de entender a los pensadores qe decían qe dios no existe, todo lo personificamos, hasta la muerte, a la muerte le ponemos cuerpo esqeletico y adios una gran barba.

Dios no creo el arbol, Dios es el arbol y el infinito qe nos contiene.
buena Camilo, eso qiere decir qe el hombre madura cuando empieza a creer en Dios, ya no somos más unos jovenes sino unos jovensotes jajaj

Palmoba martes, diciembre 29, 2009  

Ahi le has dado...es vivir

Juan sebastian acosta domingo, enero 03, 2010  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alexa del Coral domingo, enero 03, 2010  

Felicitaciones. Hoy vi en El Mundo este post publicado como artículo. Muy bien escrito. Me encantó porque desacralizas la idea de un Dios abstracto y lo reconectas a la vida.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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